Duro, pero triste. Ahora las telenovelas en Chile viven en la pantalla de un smartphone; no, no es que esto no venga ocurriendo hace tiempo: mal que mal, el consumo de teleseries nacionales en YouTube no ha bajado. Es cosa de poner los ojos en la maratón de Sucupira de TVN (básicamente, un FAST a costo mínimo que genera ingresos por publicidad más efectivos que hacer el esfuerzo de programarla en TV abierta).
Mega sigue produciendo 3-4 títulos anuales para audiencias tradicionales: su OTT no pesa comercialmente, y las apariciones de Al Sur del Corazón en Netflix y #PobreNovio en HBO Max fueron meras luces de bengala.
El 13 cuenta otra historia. Dejó las telenovelas vespertinas en 2019, las series en 2022 y las nocturnas en 2024. Cromosoma 21, su último unitario, brilló en Netflix solo después de que fuera dejada morir en el horario de medianoche.
En 2026, Canal 13 dice que producirá 10 teleseries verticales, aunque «prepara» El Mujeriego. La ironía: aún no alcanzan el ritmo de producción que tenían con Directo Al Corazón, un área dramática prolífica que vivía hace una década… en un matinal.
Mientras, en TVN suman dos títulos con más de 25 millones de visualizaciones cada uno, con Boris Quercia dirigiendo; ambas señales dicen estar innovando y reconectando con audiencias jóvenes. Además, en Inés Matte Urrehollywood preparan para mitad de año la película de Papi Ricky 20 años después para esos millennials que vieron la teleserie con Swett, Belén Soto y Zabaleta en 2007. Pura nostalgia empaquetada para quienes mantienen el hábito de ver pantallas, pero no tele abierta.
Mirando los números globales se justifica el entusiasmo: las descargas de apps de drama vertical en Latinoamérica crecieron 402% anual en 2025 según Sensor Tower, después de catapultarse 4.300% en 2024. ReelShort (de Crazy Maple Studio) y DramaBox producen contenido en español diseñado explícitamente, según investigadores de la Universidad de Sydney, como «entretenimiento de bajo esfuerzo y bajo compromiso que no requiere pensamiento profundo ni atención extendida».
Una vez más, los medios nacionales llegaron tarde a una guerra donde los modelos de negocio ya estaban definidos: 5 años son un siglo en digital, y las plataformas de video digital asiáticas nos llevan siglos de ventaja
Julio Rojas, guionista y creador de Caso 63, lo planteó sin eufemismos en su LinkedIn hace unas semanas: hacer scroll es tiempo cero, un flujo donde cada swipe borra al anterior. El ritual narrativo, ese espacio donde las historias sedimentan en memoria y se convierten en experiencia personal, necesita tiempo. El consumo de contenido fragmentado entre notificaciones y otras apps que se comen tu atención destruye toda posibilidad de hacerlo; Rojas lo asimila a consumir calorías huecas: te satisfacen ahora pero generan enfermedades sistémicas después.
Sí, los millones de visualizaciones de las aventuras para smartphones de la tele nacional se ven impresionantes hasta que te acuerdas que un «view» en redes sociales son (aproximadamente) 3 segundos de video, y la mayoría hace scroll al toque si lo que ven no les llama la atención; segundos sin compromiso a merced de algoritmos externos. Por eso, el único modelo viable para los canales nacionales es hacer branded content: los CPMs en redes sociales son bajísimos para el contenido orgánico, y… alguien tiene que financiar producción y alcance que se consume gratis. Las «mininovelas» del 13 viven en Instagram y TikTok, no en un producto propio. Balazo en el pie.
China lleva años operando esta industria: generaron USD$7.000 millones solo en 2024 monetizándola vía micropagos, algo que en Chile parece imposible porque ni 13 Go ni TVN Play (y qué decir de Mega Go) tienen productos sustentables de contenido pagado.
Una vez más, los medios nacionales llegaron tarde a una guerra donde los modelos de negocio ya estaban definidos: 5 años son un siglo en digital, y las plataformas de video digital asiáticas nos llevan siglos de ventaja; vale preguntarse si TVN y Canal 13 realmente están atrayendo nuevas audiencias o rindiéndose ante algoritmos extranjeros que los pasaron por encima generando más contenido descartable que será olvidado en un swipe.