En el año 2000 nació El Mostrador, el primer “diario electrónico” de Chile. Una década después, Miguel Paz — entonces su subdirector – me convocó como Editor de Estrategia Digital para liderar un ambicioso proceso de rediseño y modernización.
Además de gestionar la relación con la agencia inicialmente encargada del proyecto, recluté a un equipo in-house (Felipe Pimentel en diseño, Juan Pablo Barrientos en front, y Héctor Vergara en el back) liderado por Paz, que fue finalmente el responsable de darle vida a una nueva plataforma de contenidos basada en WordPress — adelantándonos 5 años a muchos medios chilenos -, definiendo una nueva arquitectura de información e interfaces, y un rebranding que dejó atrás al hombre del sombrero, ícono de Elmo.
El resultado fue un medio completamente renovado: más fácil de navegar, con mayor integración multimedia, más espacios para la participación y una conexión fluida con redes sociales. Las secciones se reorganizaron de forma más clara, destacando País y Mundo para la información diaria; Negocios para la actualidad económica, Cultura y Vida en Línea para temas independientes del pulso noticioso, y Opinión & Blogs como espacio para columnas, las editoriales y cartas al director.
Además, Sin Editar se estableció como el lugar para los breves periodísticos “en off”; La Selección reunía lo mejor de la red seleccionado por destacados personajes de la vida nacional que publicaban directamente al sitio web del diario, sin intervención editorial alguna; Kiosko destacaba lo que considerábamos más relevante de otros medios — lo que nos valió un reclamo formal de El Mercurio: Sebastián Campaña, entonces editor de EMOL, nos acusó de “romper las reglas de la Internet” – y el nuevo hub de Multimedia nos permitía centralizar galerías de fotos, videos, webshows y podcasts en un solo lugar.
Una vez lanzado el rediseño, asumí la edición de la sección Vida en Línea, para luego quedar a cargo de la edición general del sitio Web; esto incluyó el desarrollo de audiencias en las redes sociales de El Mostrador, la exploración de nuevos negocios, el desarrollo de aplicaciones y la generación de ediciones especiales.
Con este proyecto, el primer diario electrónico del país dio un paso decisivo hacia la transformación digital, reforzando su propuesta de valor y mejorando la experiencia de navegación para sus lectores; una lección que chorrearía a las versiones en línea de medios más tradicionales — como La Tercera – durante la década de 2010.