Anatel y su hombre de paja frente a YouTube

Las cadenas de TV chilenas jamás le han regalado contenido a Google: un intercambio donde todos ganan... pero un lado quiere (claramente) ganar más.

En mi post sobre las futuras acciones legales de Anatel Chile contra Google por posición dominante, un planteamiento tuvo muchos likes: ¿Tenemos que darle las gracias a la televisión abierta chilena por “regalarnos” su contenido? (ya sea a las audiencias y a los gigantes tecnológicos)

El “regalar” contenido — sea en TV abierta o plataformas digitales, como pretenden instalar las demandas de Copesa, El Mostrador y la multigremial de la TV chilena — sugiere que la industria de medios chilena se va a pérdida sin contraprestación alguna, pero la realidad es más matizada. Históricamente, los medios que explotan el espacio radioeléctrico en Chile se han financiado con publicidad. El acceso “gratuito” es un intercambio: la audiencia ofrece su atención a cambio de entretenimiento, y los anunciantes pagan por el acceso a esa audiencia. La tardía llegada de la Televisión Digital Terrestre refuerza este modelo de acceso universal sin costo directo para quien disfruta de los contenidos informativos y de entretención.

Ahora, YouTube — propiedad de Google; el mayor buscador y agregador de video en línea del mundo y el más consumido en Chile – ha sido utilizado por los canales de TV abierta como una estrategia para ampliar su alcance a audiencias diversas que pueden o no ser consumidores de televisión lineal. Aunque los ingresos publicitarios pasivos que le genera a la TV abierta no cubran todos los costos de producción, sí representa una gallina de los huevos de oro. No está de más decir que, además, los canales chilenos utilizan activamente las herramientas de gestión y monetización de contenido de Google — como Content ID – por lo que el contenido que suben en YouTube no es precisamente gratis, sino un intercambio donde la visibilidad y la monetización digital son clave.

La pregunta cae de cajón: ¿por qué, entonces, las audiencias digitales chilenas no pagan voluntariamente por Mega Go, TVN Play o 13 Go (esta última, si cobraran)? La respuesta viene, otra vez, desde fuera de nuestra burbuja: Netflix y las OTT surgidas de la convergencia de grupos mediáticos globales cambiaron nuestros hábitos de consumo. Si vamos a pagar por una plataforma de streaming, esperamos contenidos “premium”, sin publicidad y con una experiencia multidispositivo elevada. ¿Realmente ver capítulos adelantados de un reality show o teleserie, o el acceder a señales “FAST” de refritos o de “noticias 24 horas”, califica como “contenido premium”?

Sí, la relación de poder con Google es innegable: YouTube pone las reglas para acceder a las grandes audiencias que convoca, pero eso no es una pistola en la cabeza. La TV abierta chilena jamás ha regalado su contenido, y no son los perjudicados de un escenario que se les vino encima hace más de una década. Entonces, ¿cuándo van a dejar de lamentarse y van a hacer algo en serio para demostrar su valor y atraer a las audiencias chilenas a sus plataformas en sus propios términos?

Publicado originalmente en LinkedIn