El cyber (no) se va a acabar

Hace cinco años pedía que se acabara el Cyber en Chile (por favor). Ya en 2020, “Cyber” era sinónimo de “ofertas” “únicas” en una mala experiencia: promesas incumplidas, logística caótica y postventa exasperante. Creía yo (muy ingenuamente) que el clamor por un trato justo y una experiencia centrada en el usuario podría más que las cifras millonarias.

Es 2 de junio de 2025… y sí, otra vez es Cyber. No solo no se acabó: la iniciativa de la Camara de Comercio de Santiago parece gozar de una salud a prueba de balas, al menos en términos económicos. En 2024, por ejemplo, se movieron más de $440 millones de dólares en ventas online; música para los oídos de la CCS y, obvio, el retail.

Pero… ¿cambió algo en cinco años para nosotros — los usuarios? ¿Esos millones de dólares en ventas se canalizaron en mejoras sustanciales de la oferta y la experiencia de compra? Me temo que la respuesta es un “depende”, que se inclina peligrosamente hacia el “la verdad, no”.

Hay que decirlo: esfuerzos hay. La CCS implementó su Código de Buenas Prácticas y una plataforma de “Resolución en Línea” que (según números de la CCS) muestra tiempos “ágiles” de respuesta de las empresas; algunas han invertido en mejorar sus plataformas y logística… Sin embargo, esa procesión parece ir por dentro.

El escepticismo del chileno respecto al Cyber se cronificó. Un estudio de Ipsos en 2024 reveló que casi el 60% de los consumidores chilenos ve las ofertas del Cyber como “poco convenientes”, y eso no es gratis: Descuentos Rata, que sigue dedicado a encontrar ofertas todo el año, vive gracias a esa eterna sospecha de que cada Cyber trae consigo precios inflados con descuentos mínimos o inexistentes el día o la semana anterior. Qué decir del SERNAC Chile, que año tras año recibe un volumen considerable de reclamos habituales: ofertas que no eran tales, productos que no llegan, stocks inexistentes y calvarios para devolver algo o hacer valer garantías.

Miro a nuestros vecinos en la región y veo luces: en Argentina, universidades auditan ofertas para garantizar su veracidad; en Colombia hay un “sello de confianza” para buenas prácticas, y en México, bootcamps y data del gremio comercial para que más empresas puedan competir con valor agregado. Todas señales para construir un ecosistema donde la confianza no sea vacía.

Entonces… ¿cambió algo? Sí, hay ventas estratosféricas, y sí hay más empresas participando… Pero la experiencia fundamental del usuario que compra online en Chile — esa suma de interacciones que Faris Yakob definía tan acertadamente y que cité en 2020 – sigue siendo una gran deuda, y la confianza y satisfacción del consumidor en el retail chileno aún sigue con promedio rojo.

El Cyber no se acabó, y quizás nunca lo haga. Pero la pregunta de si realmente ha cambiado para mejor para quienes estamos al otro lado de la pantalla dispuestos a gastar sigue abierta… Si para los consumidores chilenos “The Real Cyber” no es real en lo que ofrece y su experiencia, ¿qué es lo “real” en esa ecuación?

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