La Tercera, cuando el periodismo ya no cabe en el papel

El problema no son los periodistas: es una década de falta de visión de producto, un dueño quebrado, y un diario que no sobrevive la era de medios post-texto.

El último fin de semana de 2025, La Tercera liquidó a sus últimas plumas de cultura sin hacer ruido: Marisol García, Marcelo Contreras, y Álvaro Peralta (Don Tinto, quien sigue firmando en la proto “neo-Tercera” The Clinic y en El Pais Chile) tuvieron sus últimas colaboraciones impresas. Por lo que pude averiguar, las de política se quedan: son el bastión de tráfico e influencia del otrora diario de Ñuble y Apoquindo, hoy reducido a un piso en Sanhattan tras el enésimo recorte de recursos de los Saieh.

He visto cambiar a La Tercera desde adentro desde los 2000 (vía Virtualia) y más cerca desde 2010, con Tendencias bajo Marialí Bofill, Carmen Gloria Ramos y Marcelo Córdova, todos al mando de Cristián Bofill, capaz de dar vuelta el diario entero por marcar pauta. Ese «duopolio» de papel con El Mercurio parecía inamovible, pero ninguna posición de mercado resiste si el terreno se mueve.

¿Tiene La Tercera con qué jugar en esa cancha?

El problema de LT no está en sus periodistas: es la falta de visión de producto. Desde 2007 había voces llamando a canibalizar el impreso y moverse 100% a digital; tardaron diez años en hacerlo para simplemente instalar un paywall sin una propuesta de valor clara, y en el inter la decadencia del papel (y el aborto de 3TV en 2013) se comió los fondos para construir algo nuevo desde cero. Súmale un dueño que evaporó US$3.400 millones hasta caer en patrimonio negativo y el resultado es predecible: sin inversión no hay condiciones competitivas, ni sueldos que retengan talento, ni recursos para innovar. Copesa pasó de 1.800 empleados a 350.

Ahí sigue El Mostrador 25 años después, capitalizando la ventaja de ser digital con un modelo que sigue siendo escuela y sin paywall… pero apenas sobre la línea de flotación; tener medios en Chile no es negocio y lo saben en The Clinic, donde ya se acabó el bolsillo ancho de sus nuevos dueños… o en El Mercurio, donde Ediciones Especiales hace caja a punta de eventos en Santa María mientras los buyouts (a crédito bancario) pagan las salidas de periodistas históricos.

La pregunta no es si el diario sobrevivirá (spoiler: sí, pero más reducido y transformado), sino si entendió que estamos en una era de medios post-texto. El negocio ya es 90% multimedia: los columnistas de papel viven en (video) podcasts, el streaming de actualidad a la argentina (re: Olga, LUZU TV, Blender) va al alza, y el consumo se fragmenta en momentos virales en redes. ¿Tiene La Tercera con qué jugar en esa cancha?

Publicado originalmente en LinkedIn

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